miércoles, 13 de febrero de 2013

DEP



Que descansen en paz todos aquellos que en los últimos años no lo hayan hecho en vida. No era de las que el miedo se había instalado en mí, pero ahora, su sombra me atemoriza. Aunque todavía tengo coraje para hacerle frente, porque, demos gracias, que aún seguimos en el camino.
Desoladora quizás sea la palabra para definir tan macabra situación que estamos viviendo en España, pero es más tétrica si cabe, cuando es a tu lado donde suceden los desahucios, los no puedo aferrarme más a esta vida, los que miran al futuro con la incertidumbre acomodada a su lecho.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta qué momento debemos seguir aumentando la sinrazón de los acontecimientos que día a día nos encontramos?

Siempre, siempre defiendo el poder del pueblo frente a los bárbaros que nos gobiernan. A esos que no les importa que el pan llegue a tu boca, porque ellos tienen buenas vacas para alimentarse y buen vino con el que celebrar sus victorias. ¿Pero es defendible ese poder ciudadano? Porque es inaceptable que los vaivenes de rumbo del Gobierno sean a causa del dolor y sufrimiento que lleva al pobre a desprenderse de su vida.

¿Qué vida nos quitáis? ¿Esa que pasamos aumentando vuestras plusvalías? ¿Esa que desperdiciamos en tiempo por proteger a nuestras familias del hambre?

De qué hablar sino del recuerdo de quienes se van, de una forma tan tormentosa, dejando dolor y rabia en su entorno. No sé si os complaceremos con la valentía de afrontar lo que nos toca, pero os aseguramos que vuestra ida aún mueve el motor de las injusticias con más fuerza, y por ende, vuestro recuerdo estará presente en nuestra lucha. 

2 comentarios:

  1. Nos ha tocado vivir esta época y la unión de las personas de buen corazón será la que nos mantenga fuertes. Fuertes para aprender del pasado y construir un futuro mejor. Porque cada paso cuenta y cada vida es sagrada, que el lamento y la rabia sirvan para levantarnos y actuar. Con amor y cariño para mantener nuestra identidad. Un fuerte abrazo compañera.

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