Yo debo de ser tonta y no comprender mucho la economía mundial, y en especial la europea. Ayer, mientras veía en las noticias como se había salvado de la quiebra, nada más y nada menos que a Europa mi perplejidad se descolocaba (o quizás es mi ignorancia financiera).
Resulta que vivo en un país picaresco por naturaleza, donde quien puede estafa y quien no, lo hace el doble. Mis conciudadanos y representantes políticos valencianos viven momentos de explosión judicial sin que se tomen las más mínimas medidas. Y siguen sonriendo (ahora más ya que España entera se ha vuelto de color azulito).
Volviendo a mi ignorancia económica y a mis reflexiones infantiles y sin fundamento, pero aquí las suelto: “¿No somos capaces de arremeter contra nuestro más cruel enemigo, es decir, el Mercado?” y sigo con mi pensamiento: “¿Vamos a dejar que sigan con los recortes sociales?”. Pues por lo visto sí. O me temo que todos nos vemos un poco ignorantes, y por no debatir la economía de un continente nos vemos afligidos y miramos hacia otro lado. Porque insisto (sigo con mi personalidad infantil que hoy me he impuesto) que podríamos cambiar las cosas, que deberíamos localizar el comercio local y dejarnos de mirar al infinito, porque en definitiva somos nosotros quienes más podemos ayudarnos. No estoy simplificando los nacionalismos pero creo que es momento de enfrentarse a ese enemigo invisible y destructor que es el Mercado ya de una vez por todas. ¡Y que nos llamen infantiles si quieren!
Mostrando entradas con la etiqueta mercado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mercado. Mostrar todas las entradas
miércoles, 13 de julio de 2011
¡Ay, que viene el Mercado!
Yo debo de ser tonta y no comprender mucho la economía mundial, y en especial la europea. Ayer, mientras veía en las noticias como se había salvado de la quiebra, nada más y nada menos que a Europa mi perplejidad se descolocaba (o quizás es mi ignorancia financiera).
Resulta que vivo en un país picaresco por naturaleza, donde quien puede estafa y quien no, lo hace el doble. Mis conciudadanos y representantes políticos valencianos viven momentos de explosión judicial sin que se tomen las más mínimas medidas. Y siguen sonriendo (ahora más ya que España entera se ha vuelto de color azulito).
Volviendo a mi ignorancia económica y a mis reflexiones infantiles y sin fundamento, pero aquí las suelto: “¿No somos capaces de arremeter contra nuestro más cruel enemigo, es decir, el Mercado?” y sigo con mi pensamiento: “¿Vamos a dejar que sigan con los recortes sociales?”. Pues por lo visto sí. O me temo que todos nos vemos un poco ignorantes, y por no debatir la economía de un continente nos vemos afligidos y miramos hacia otro lado. Porque insisto (sigo con mi personalidad infantil que hoy me he impuesto) que podríamos cambiar las cosas, que deberíamos localizar el comercio local y dejarnos de mirar al infinito, porque en definitiva somos nosotros quienes más podemos ayudarnos. No estoy simplificando los nacionalismos pero creo que es momento de enfrentarse a ese enemigo invisible y destructor que es el Mercado ya de una vez por todas. ¡Y que nos llamen infantiles si quieren!
Resulta que vivo en un país picaresco por naturaleza, donde quien puede estafa y quien no, lo hace el doble. Mis conciudadanos y representantes políticos valencianos viven momentos de explosión judicial sin que se tomen las más mínimas medidas. Y siguen sonriendo (ahora más ya que España entera se ha vuelto de color azulito).
Volviendo a mi ignorancia económica y a mis reflexiones infantiles y sin fundamento, pero aquí las suelto: “¿No somos capaces de arremeter contra nuestro más cruel enemigo, es decir, el Mercado?” y sigo con mi pensamiento: “¿Vamos a dejar que sigan con los recortes sociales?”. Pues por lo visto sí. O me temo que todos nos vemos un poco ignorantes, y por no debatir la economía de un continente nos vemos afligidos y miramos hacia otro lado. Porque insisto (sigo con mi personalidad infantil que hoy me he impuesto) que podríamos cambiar las cosas, que deberíamos localizar el comercio local y dejarnos de mirar al infinito, porque en definitiva somos nosotros quienes más podemos ayudarnos. No estoy simplificando los nacionalismos pero creo que es momento de enfrentarse a ese enemigo invisible y destructor que es el Mercado ya de una vez por todas. ¡Y que nos llamen infantiles si quieren!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)