viernes, 8 de enero de 2010

“Mis hijos tienen frío”. “¿Y qué? ¡Tienen que hacerse fuertes!

En la vida no hay mejor aprendizaje que el que se hace por la fuerza. Eso opinan algunos mayores cuando nos dan consejos para educar a nuestros hijos. Por esa razón, los padres del CP Clara Campoamor de Elche sabemos, que el frío que pasan nuestros hijos en sus aulas por no tener calefacción no es sinónimo de dejadez ni de despreocupación por la educación que recibimos los valencianos, sino todo lo contrario. Nuestros gobernantes, a la cabeza en educación el Sr. Font de Mora, aprovechan cualquier inclemencia temporal para repetirnos que están haciendo lo mejor por nuestros hijos: los están haciendo fuertes.
Pero yo, como madre de las de hoy en día, sufro. Imagino a mis hijos en las aulas frías de un colegio antiguo, sin buenas instalaciones eléctricas, con un barracón como comedor, con un minúsculo gimnasio ubicado en el sótano del edificio. Imagino a los profesores y a sus alumnos con los abrigos puestos, jugando a fumar con el vaho de sus bocas porque del frío les han paralizado hasta las manos y ya no saben como pasar las horas. Imagino a las cuidadoras de los más pequeños cubriéndolos con mantas en los escuálidos colchones repartidos por el suelo, con el llanto de esos niños agotados pero que no pueden dormir por culpa del frío.
Imagino a esas madres que sufren porque no saben si se les subirá el jersey y quedaran los riñones de sus hijos al descubierto mientras el gélido aire de días como este se aprovecha de nuestra ausencia.
Gracias Sr. Font de Mora, por ofrecerles a nuestros hijos la posibilidad de que crezcan con el espíritu de la lucha. Para que se inmunicen con los resfriados que seguramente tendremos en los próximos días en nuestros hogares, y sobretodo por tenernos tan en consideración y en consecuencia tan bien agradecidos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Una reflexión en la era del "todo vale"

Situaciones como las que ha vivido el novio de la madre de la niña tarifeña, Aitana, son las que nos deberían hacer reflexionar a todos, y en primer lugar a los medios de comunicación.

¿De qué nos sirve tener periodistas que no contrastan las fuentes y que sin verificar las informaciones salgan a la luz acusaciones que no son? Un tema tan escabroso como la muerte de esta niña, que supuestamente fue agredida y violada por el novio de su madre, fue un hecho noticioso que caló en los sentimientos de todos los españoles. Porque todos sentimos y porque todos velamos por la seguridad de los nuestros esta noticia, sencillamente impactó.

Y al dolor de la muerte de Aitana se suma la impotencia y el desazón de una persona que fue protagonista de esta historia macabra, sin quererlo ni beberlo, por una acción humanitaria de llevar a la pequeña a un centro de salud y por ser acusado por prejuicios antes de valorar el hecho en cuestión.

Deberíamos replantearnos la actitud de los medios, por que ¿cuántas situaciones, aunque más triviales, no serán expuestas a la luz a base de mentiras o simplemente de aumentar la venta de los diarios?

Reflexión y autocrítica debemos tener todos los lectores y más humildad los medios de comunicación, porque "no todo vale".

martes, 17 de noviembre de 2009

Un mundo sin conciencias

Antes que nada, agradecerle al gobierno español su actuación y la resolución del caso “Alakrana”. Pero no deja de sorprenderme el hecho en cuestión. La sociedad actual en la que vivimos no deja de recrear situaciones grotescas que aparecen día a día dispuestas a engullirse cualquier tipo de razón. Y el resto, los espectadores o la masa crítica, nos quedamos en una segunda parte de película a la espera de sentir cualquier señal para movilizarnos hacia una dirección u otra, sin tener si quiera conciencia propia para discernir.
Nuestra economía mundial se quebró gracias a las especulaciones de X personas que decidieron jugar con lo que para muchos es nuestra única subsistencia: nuestro trabajo y nuestra economía. Lejos de tomar actuaciones contra un capitalismo corrupto y sin control las autoridades de muchos grandes países decidieron “rescatar” a los ladrones con el dinero de todos y “salvarles el pellejo”. Evidentemente, no dio resultados. Seguimos expectantes, aunque con palmaditas en la espalda, de cómo la bola destructora que azota la economía mundial sigue rodando en picado cada vez con más velocidad.
Esto a nivel mundial, a nivel local vemos como aquella frase de “el poder corrompe” se va afianzando más y más en nuestra estructura. Pocas ciudades quedan, y mal temo que muchas menos quedarán, sin que el virus del suculento ladrillo haya contagiado a nuestros dirigentes, Y no importa, ahí quedamos la masa crítica sin más reacción que la que nos mandan a tomar.
Y ahora esto, el “Alakrana”. Somalia es un país con muchas dificultades y muy peligroso. Un lugar donde prima la “ley del más fuerte” remarcada con armas compradas a los países del primer mundo, con destrucción y desorden social. Pero lejos de ayudarles a la creación de un estado con derechos y obligaciones faenamos en sus aguas, nos aprovechamos de su pobreza y de su violencia, y después nuestros actos mediatizados se convierten en una lucha para salvar a nuestros pesqueros. Como bien he dicho antes, agradezco al gobierno éste final feliz, pero recrimino a los pesqueros su actuación, porque con su mal hacer y su falta de responsabilidad han promovido que sigan los piratas, que se sigan pagando armas, y que algún listillo de esos que llaman del mundo civilizado haga negocios en los paraísos fiscales.

domingo, 8 de noviembre de 2009

La monja Forcades

No he visto el video de Forcades, la monja que con sus declaraciones sobre la Gripe A, en un video que circula por la red, ha puesto en jaque mate las estructuras del monopolio informativo. Pero, sí que he oído hablar de ella. En boca de los conspiranoicos, de los cualificados, de la gente de a pie, y también de algunos medios de comunicación importantes.
La vida es como un rio que sigue su cauce sin pararse a pensar, en qué momento debe cambiar su dirección. Este es el caso de esta monja, que utilizada o no, decidió ser protagonista de una nueva forma de comunicación “la viral”, la que se expande vertiginosamente entre la sociedad gracias a las nuevas tecnologías. El secreto, no es otro que la combinación acertada de los ingredientes: un mensaje claro y directo a una sociedad, que conscientemente desea conocer la verdad, que investiga aquello que escucha y en la amplitud de ese nuevo conocimiento tiene la capacidad de enjuiciar lo que oye y discernir en base a ello. Que los “ofendidos” necesitan contrarrestar la información, y ese deseo se les vuelve en contra de ellos mismos y le han dado publicidad sin quererlo. Y que parte de la sociedad, que se mantenía callada pero sabía parte de la verdad ha decidido compartirla.
Esta claro que existe una teoría conspiranoica basada en una inagotable fuente de mentiras. Pero también es cierto, que aquellos que deseamos conocer la verdad e indagamos en ella verificamos parte de esas teorías. ¡Y no estamos locos!
Felicito, no solo a Forcades por comunicar la verdad, sino al mundo entero por su lucha contra las mentiras.

sábado, 17 de octubre de 2009

El derecho a "todas las vidas"

Si defendiésemos la vida defenderíamos a las personas, a todas por igual, sin excepción y sin distinción. Pero hay quienes alzan su voz reclamando el derecho a vivir de un embrión diminuto y después, en su evolución le niega la ayuda a la supervivencia.
Defender la vida es promover la igualdad, es luchar para que todos tengamos las mismas oportunidades en la vida sin importar ni la cuenta corriente de la familia a la que pertenecemos, ni el sexo que nos define, ni el color de nuestra piel.
Defender la vida es olvidar las jerarquías, es simplificar nuestra convivencia y aceptar a nuestros semejantes
Es impedir que los niños mueran de hambre. Es discernir entre la gripe A y la malaria. Es no fomentar el trabajo infantil ni los abusos laborales. Es la sensibilización hacia los que sufren y la empatía a los necesitados. Es dejar la puerta abierta para la comprensión y para la aceptación.
Defender el derecho a la vida es algo más que una manifestación salpicada de intolerancia.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La doble moralidad

Vivo en una sociedad donde la doble moralidad se convierte, en la mayoría de las personas, en su signo de identidad. Hace unos días salió publicada la noticia de un banquero eficiente e inteligente cuya labor profesional ha sido alabada y merecedora de todo tipo de elogios (y no hablemos de las lucrativas ganancias que ayudó a ganar a la empresa que trabajaba). Dicha noticia fue cuestionada por mucha gente, entre otras cosas, porque en la actual época de crisis resulta algo tan ostentoso y tan altanero comentar dichas barbaries económicas.
Bien, me parece estupendo que se le reconozca a esta persona su trayectoria por el mundo de las finanzas y que, su empresa o banco o cualquier ente, esté dispuesto a “agradecerle” todo su camino laboral.
Claro, que esto también nos resulta teatral a muchos trabajadores, parados y resto de la sociedad. Porque uno se pregunta ¿y a mí quién me valora mis largas horas laborales, mi sueldo que no llega a fin de mes, las horas que dedico a mi trabajo y no a mi vida familiar, las veces que he tenido que llamar a mi madre para que se ocupe de la educación de mis hijos porque yo no puedo hacerlo? Nadie, absolutamente nadie.
Y es que la doble moralidad nos arrasa como un tifón de esos que se lo lleva todo por delante. Nos han educado para que veamos con buenos ojos las jerarquías, para sentirnos inferiores si en nuestra nómina dice “personal no cualificado”, para recoger fresas a tres euros la hora y no quejarnos porque vendrán los de fuera a robarnos el trabajo (cuando el trabajo sólo nos lo roba quién no nos lo ofrece porque pedimos ¡santísima virgen! lo que indica el convenio). ¡Sufrid, sufrid hijos míos! Dice la Biblia, que aquel que más sufrimiento lleve tendrá las puertas del Paraíso abiertas.
Y a estas alturas de la crisis creo que el Paraíso va a tener que cobrar entrada…

martes, 15 de septiembre de 2009

“Un poquito más de esfuerzo”

Tengo que dejar a un lado la simpatía o la empatía que tengo hacia el partido Socialista o al presidente del Gobierno para poder cuestionar, en mi humilde opinión, la medida sobre la subida de impuestos que se va a llevar a cabo por nuestros dirigentes.
Al igual que José Luis Rodríguez Zapatero, soy de la opinión de que, TODOS absolutamente TODOS y en los momentos más difíciles, debemos aportar nuestro esfuerzo para superar las adversidades. Si esta iniciativa se llevase a cabo la maldita crisis que nos acecha vería contados sus días y desaparecería al instante. Pero por desgracia, hay quien de las desdichas ajenas hace su mayor festín.
Quiero manifestarle a mi Presidente que desde que empezó esta crisis, real o inventada por algunos, muchos – y aquí me incluyo yo- nos esforzamos para superarla aún siendo carnaza para buitres. Me explico: Soy deudora de algunos servicios porque disminuyó mi nivel adquisitivo al enfrentarme a diversos pagos que otros, con mayor nivel adquisitivo y mejores asesores, evitaron. Soy deudora porque cada vez son menos mis ingresos y más mis pagos. Cada factura devuelta genera unos gastos –excesivos a mi juicio, pero ya escritos en letra pequeña en los contratos y por lo tanto excluidos de la moralidad de los cobradores del frac- y esos gastos que son imperdonables e inaplazables generan una espiral entorno a mi economía que mucho temo que termine por disolverla. Y claro, ante esta situación le pregunto a Zapatero: ¿aún debo esforzarme más para salvar al país? Si el banco me cobra la hipoteca más los gastos, me devuelve otros recibos por impago generando más y más gastos y pago mucho más por lo mismo cuando en tarifa normal ya pago en exceso por esos servicios. Y ahora además de esos incrementos que sufro económicamente durante algún tiempo, usted va añadir un poquito más de IVA o en sus propias palabras “un poquito más de esfuerzo”.