jueves, 9 de junio de 2011

¿Qué es estar despiertos?

Estar despierto es sentir como la propia organización de la comunidad donde vives te ahoga, que no respeta tu condición de ciudadano y que sus múltiples acciones no hacen sino que anularte como tal.
Es saber que vives amarrado a un sistema económico donde has sido el cebo para banqueros, que te han vendido una hipoteca en fantásticas condiciones y que en realidad era un pase especial para vivir en un calabozo económico del que jamás podrás salir. El cual se alimenta del dinero que tu generas, pero del que apenas tienes posesión. Porque "ese dinero" entra en tu cuenta corriente de la misma forma que sale.
También es ser partícipe del juego del consumismo descontrolado, donde tus ojos perciben apatía por cualquier vieja prestación o servicio inútil que se generó hace pocos meses, y sientes una atracción descontrolada por cosas materiales o servicios que no tardamos en sustituir por otras. Asi es como aumentamos los deshechos y generamos una desbordante basura.
Es saber que estás preso de un trabajo en el cual no eres nada. Absolutamente nada. Donde lo único que importa es el beneficio acumulado y la ganancia sin control. Y en esa carrera acelerada de los empresarios TÚ no solo eres un botón en verde que aprietan para ponerte en ON y, que sin embargo, cuando el piloto de luz que lo mantiene encendido comienza a perder viveza se reemplaza por uno nuevo. Así somos esclavos a los que nos cambian el nombre por el de trabajador. Es el lugar donde te exprimen y te atemorizan al mismo tiempo, con la certeza de pensar que de esa manera somos más rentables para la empresa. El trabajo es el sitio donde dejas de ser madre o padre, porque eso es algo que no importa, algo que utópicamente quiso que la conciliación fuese parte del Estado del Bienestar. Esa palabra que hoy día languidece a causa del cáncer social donde vivimos.
Estar despierto es palpar que el exceso de trabajo unido a la bajada de salarios te hace sentir inútil, desesperado y eso se transmite de forma viral a nuestras familias.

Ahora, gracias a los movimientos de masas, estar despierto es creer que nuestra unión es la fuerza motora para cambiar las cosas. Y ayudar al de al lado para que también consiga abrir los ojos, y consigamos unir nuestras manos para crear una fuerte cadena. Ahora debería ser el momento en el que estar "todos despiertos" sea el catalizador para una nueva forma de vida: Sin poder, con igualdad, con justicia y con amor.

Estar despierto es ver, sentir y vivir con la misma pureza con la que nacimos.

domingo, 6 de marzo de 2011

El día de la mujer trabajadora

Andrea está todavía dentro de mi vientre. El día probable de parto es el día 8 de marzo. Es la tercera hija de una familia humilde. Sus hermanos, Anabel y Kike, la esperan ya ansiosos.
Ella y yo nos llevaremos 35 años de diferencia, y espero que no sean solo los años la diferencia que ella encuentre cuando venga a este mundo.
Aprovecho para ponerla de protagonista porque el día que se conmemora el día de la mujer trabajadora es especial para todas aquellas mujeres que seguimos apostando por la igualdad entre hombres y mujeres en esta sociedad.
He sido afortunada de vivir un progreso democrático, y crecí con los valores y la necesidad de creer que todos somos igual de importantes dentro de la esfera social en la que vivimos. Siempre creí en la posibilidad de cambiar las cosas que no nos gustaban e imaginar que todo progreso era posible. Después crecí, con esas ideas “quijotescas” como decía mi padre, porque según él y su experiencia “el mundo no era así”. Una verdad agría que se fue presentando a lo largo de mi maduración en la vida.
Sin darme cuenta me educaron en el rol femenino, en las tareas domésticas, en ser inferior al hombre. Aunque siempre fue con disimulo y con cierta ignorancia de pensar que las cosas eran así. Yo nunca lo acepté, y pensé que mi condición de mujer era tan respetable, tan lícita y tan necesaria como la masculina. Luego vino el mundo laboral y la vida familiar, y aunque mucho se ha cambiado, los vestigios de ser mujer todavía están separados por una gruesa línea que nos diferencia de ellos, los hombres.
Sin embargo, siempre he luchado por mantener mis valores, el sacrificio y el esfuerzo deben ser constantes aunque el resultado no sea el deseado.
Somos, en la sombra, las que vamos levantando el mundo. Somos las que, mayoritariamente, educamos a nuestros hijos. Las que en las situaciones adversas familiares doblamos nuestra jornada laboral para que el sustento familiar no falte. Las que sacrificamos nuestras horas de sueño para que en nuestro hogar siempre reine la felicidad.
Sigamos luchando por la igualdad, apoyando a quienes nos necesitan y apostando por plantar en nuestros hogares la semilla del progreso verdadero.
Espero que mis hijos comprendan el valor de estas palabras y sepan transmitir el legado que muchas madres queremos darles.
Felicidades a todas las mujeres, sean madres, hijas, trabajadoras, desempleadas o unas simples soñadoras.

viernes, 11 de febrero de 2011

ENHORABUENA EGIPTO

Siempre he creído en las posibilidades de cambio cuando el pueblo toma responsabilidad de su vida y decide cambiar el rumbo de la trayectoria de la historia.
La actitud, la perseverancia, la iniciativa y, sobre todo, la fe volcada estas semanas en Egipto ha sido, sin duda, una gran enseñanza para todo el mundo. Un pueblo que ha conseguido sus propósitos, que se ha mantenido firme en la plaza de Tahrir reivindicado su derecho al cambio democrático, al abandono de una dictadura como la de Hosni Mubarak. Sin duda un hecho histórico que me siento orgullosa de vivir y poder contar, de poder demostrarle al mundo la necesidad de no tener fronteras que nos impidan actuar como pueblo, que es lo que realmente somos, y lo que realmente importa. Me siento orgullosa de que Egipto sea el punto de partida para borrar los estereotipos del mundo árabe, que gracias a estas acciones muchos borren de sus mentes sus prejuicios hacia ellos, y que muchos otros hayan ayudado a que el cambio sea posible.
Esta lucha hacia la igualdad y la democracia es un ejemplo a seguir por todos. Una oportunidad, para los ciudadanos del mundo, que impida que la sombra del poder vuelva a imponer su tiranía. Aunque sólo es el principio y todo cambio cuesta.
Espero que el efecto dominó comience pronto. Que acabe el dolor de las dictaduras, y que todos, absolutamente todos, seamos conscientes del poder que se esconde en nuestras comunidades como colectivos. Que nos demos cuenta de que todo se puede conseguir. Sigamos el ejemplo de Egipto y apliquémoslo en nuestras vidas: “Hay que luchar por un mundo mejor, da igual que sea Egipto, en España o en nuestra vida cotidiana”.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Ser mandre en España

Estoy embarazada de 7 meses y es mi tercer hijo. Las casualidades económicas de la vida no me han permitido, durante mis tres maternidades, beneficiarme de las ayudas sociales por ser mamá. En ninguno de mis embarazos cobre los dos mil quinientos euros, ni fui recompensada en las guarderías municipales por llevar a mis hijos para poder seguir manteniendo mi puesto de trabajo.

Ahora veo como tampoco tendré el cheque bebé, aunque si a mi niña Andrea. “Consuelo de madre” dirán muchos. Sin embargo, lo que es sin duda deplorable es que de la necesidad de muchas personas las instituciones pasen. Mi marido y yo nos estamos informando de los beneficios de ser familia numerosa. Entre ellos, la satisfacción de tener una gran familia como siempre quisimos. Pero las compensaciones económicas, realmente carecen de significado. En ese consuelo de madre, como muchos dirán, pienso en cómo mis abuelos siguieron hacia delante con mucho menos y nosotros lo conseguiremos sin duda.

Pero hay que denunciar, por supuesto. Que no estamos en los tiempos de entonces. Que es injusto que se vayan mermando las ayudas sociales, precisamente con un gobierno socialista.Y que afloren, como enormes girasoles, las especulaciones, el horror de quien se aprovecha del más débil y quien se lucra de las desdichas ajenas.

Pese a la subida del gas y de la luz, le daremos a Andrea la oportunidad de tener luz y calor, sin la ayuda del gobierno pero con el cariño de su familia.

sábado, 18 de diciembre de 2010

EL DESEO DE LA IGUALDAD EMPAÑADO

Pocas son las mañanas que al leer la prensa mis ojos evitan fijar la vista, con una tristeza que se agudiza, en noticias sobre la violencia de género. Mujeres que pierden la vida a manos de personas que fueron importantes en la suya. Tan importantes que hasta decidieron acabar con ellas.

Cuando era niña y comprendí el concepto de la igualdad supe que no hay diferencia entre hombres y mujeres. Sin embargo, la vida me ha ido enseñando que sí que la hay. Que nuestra condición femenina no es suficiente para que nuestro desarrollo evolucione sin que la lacra de una mentalidad machista aflore en las esquinas oscuras de la ciudad. Tan cruel como que un día amanezca manchada de sangre junto al cuerpo de una mujer que ha sido calumniada y desvalorada por quien no acepta como es.

Muchos son los medios que se utilizan para radicar este odio, y sin duda, ninguno sirve en el momento en el que un hombre decide poseer la vida de otra persona y respire su último aliento hasta manchar sus manos de sangre.

¿Qué es lo que debemos hacer? Supongo que seguir luchando. Y como mujeres educar a nuestros hijos, los que serán el futuro, para que comprendan y entiendan cual es el verdadero significado de la palabra igualdad.

¿Y mientras tanto? Esperar que el amor no se convierta en odio. Ni que las alegrías se tornen amargas en las familias destrozadas por esta violencia absurda.

domingo, 26 de septiembre de 2010

EL SÍ O NO AL 29-S

Se acerca el 29-S con unos sondeos catastróficos para los sindicatos. Parece ser que llegan momentos de cambio, que las herramientas de presión del pueblo ya no son el medio más efectivo para reivindicar y para actuar cuando las cosas no van bien.

Demasiadas personas en la cola del paro mientras muchas otras padecen el síndrome de la posible represalia mientras piensan: “Y si luego me echan, ¿qué hago”. La situación, tanto dentro como fuera de las empresas, es muy difícil de soportar.

Y mientras tanto, los sindicatos acaban sus últimas oportunidades para movilizar a la gente. Saben que es un momento crítico para ellos. Su aburguesamiento y la posición privilegiada que han conseguido en los últimos años está siendo cuestionada por el mundo laboral. Pocos ya confían en ellos y el Estado de Derecho, guiado por las cuerdas del sistema neoliberal, quiere que desaparezcan.

Es entonces cuando aparecen los buitres y los amenazan con insultos y calumnias, la derecha, quien se ve con posibilidades de ganar las próximas elecciones, quien entrará en el gobierno con el camino hecho en una reforma laboral y unas condiciones sociales propicias para aplicar, sin resentimientos, medidas favorables al capitalismo y a quienes, se les dará en bandeja la destitución del Estado del Bienestar. Y es entonces cuando aprovecharán para hacer resurgir, de entre las cenizas, el poder económico de quienes causaron esta crisis.
Pero deberíamos replantearnos que necesitamos a los sindicatos más que nunca en su verdadero papel, en ser los defensores de los derechos de los trabajadores. Sin ellos como ayuda en nuestra vida laboral perderíamos ya lo poco que nos queda.

Es momento de reflexión para todos, para sindicatos y trabajadores. Los primeros para que asuman el papel al que necesariamente tienen que dar cobertura, y a los segundos para que no se dejen engañar por falsas expectativas que a fin de cuenta tienen el destino de seguir acumulando riqueza en el bolsillo de solo unos pocos.
Ir o no a la huelga depende solo de ti, de tu capacidad de reacción. No dejes que nadie te coaccione, ni que nadie decida por ti. Necesitamos un mundo justo y mejor, y ojala lo consigamos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Fronteras

Existe un momento crucial para el desarrollo del ciclo social en la vida de las personas y ese momento es el del nacimiento. A partir de ese instante la vida queda vinculada a la tierra que te ve nacer, a sus costumbres, a su cultura y a la posición que ocupa frente al resto del mundo.
Ese es el momento donde un niño pulcro en ideologías, religiones, bondad o maldad comienza su camino y su identidad. Una vida que puede convertirse en fácil o difícil. Una cara lavada con los mejores jabones o manchada del hollín de la pobreza.
Las madres dan a luz en las esquinas de las fronteras aún sabiendo que cada grieta en ellas puede suponer elegir un camino mejor o peor. Y sin embargo, hay quienes no se dan cuenta de este detalle, y cuando esas personas buscan un lugar para su supervivencia, otros, esos a quienes se les ha otorgado el poder los humillan y los devuelven, como si fueses animales sin dueño, al lugar de donde provienen.
Pero parece ser, que en este mundo que va tomando una conciencia individual cada vez más acentuada, nadie se percata de ese pequeño detalle. Y quienes tuvieron la suerte de nacer al otro lado de la frontera, donde el camino es menos costoso, donde las infancias son dirigidas hacia el poder y educadas para gobernar, lo hacen sin piedad. Frente a ellos quedan aquellos que no encuentran jabón para limpiarse la mugre de sus caras, que llevan cargadas en sus viejas maletas la imagen irreal de lo que no son, y colgados en el regazo niños que jamás podrán vivir en la plena libertad de elegir sus caminos.
Allí alzados en el atril del poder señalan, humillan y despojan a los que no quieren de su país. El territorio que ellos mismos se han atribuido y que otros esclavos, llamados ciudadanos, crean para su uso y disfrute.
Nadie se da cuenta de que las fronteras separan, que el mundo se divide en el momento mismo de la concepción.